| QUIENES SOMOS? |
| PROYECTO |
| CONTACTA |
"La situación de los medios sociales" por el Colectivo Ippolita
“Abierto no significa libre y publicar no es lo mismo que hacer público”
Muchos años han pasado desde que el Colectivo Ippolita comenzó a hacer una distinción entre abrirse al libre mercado, como proponen lxs gurús del Código Abierto, y la libertad que el movimiento del Software Libre pone como base de su visión del mundo digital [N1]: “El software libre es cuestión de libertad, no de precio” [N2].
El concepto de Código Abierto se dedica exclusivamente a encontrar los mejores métodos para difundir un producto de una manera abierta y su apertura debe entenderse exclusivamente dentro de la lógica de mercado. La actitud hacker, basada en jugar y compartir entre iguales, ha sido absorbida por un enfoque que se basa en la lógica de la explotación del tiempo y el trabajo, motivada por el ánimo de lucro y no por el bienestar individual y/o colectivo.
Partiendo de que abierto no significa libre, la investigación desarrollada por Ippolita acerca de Google - la encarnación misma del intento por alcanzar la hegemonía total sobre todo el conocimiento del mundo - provenía del mismo enfoque [N3]. Se trata de demostrar que la lógica de lo abierto, combinada con la filosofía californiana de la excelencia académica, vio en el lema “Don't be evil” (“No seas malo”) la excusa perfecta para dejarse corromper y entrar al servicio del capitalismo de la abundancia, esa creencia ilusoria de avance rápido capitalista para la que el cielo es el límite del crecimiento (véase el principio sexto del evangelio de Google: “Se puede ganar dinero sin hacer el mal” [N4]). La frase de moda (así como la trampa) es “Más, más grande, más rápido” - como si esto fuese siempre mejor. Mañana será otro día y además será un día mejor, una fe representada por el botón “Voy a tener suerte”. El mensaje es que estamos ante una tecnología buena por definición, ya que se origina en la investigación científica imparcial; va a satisfacer todas nuestras necesidades y deseos, todas a la vez y sin esfuerzo - basta un clic de ratón.
Por desgracia, esta pretensión de informacionismo totalitario es menos ridícula de lo que pueda parecer a primera vista. Porque si llegáramos a la conclusión de que no hay nada más que producir y que el crecimiento ilimitado es una falsa ilusión, incluso en el mundo digital, una posible consecuencia podría ser que los esfuerzos por desarrollar gadgets asombrosos se volvieran inútiles y desaparecieran. Un colapso del crecimiento sería lo siguiente. A continuación unas chispas de conciencia podrían resurgir en nuestro mundo agotado y, en vez de conducir a toda velocidad hacia el abismo con los altavoces al máximo, podría ser que nos pusiéramos a mirar a nuestro alrededor, mirar a nuestrxs vecinxs en los ojos, y hablar entre nosotrxs, compartir e intercambiar lo que necesitamos e imaginar y construir algo que tenga sentido.
Bueno, eso no ha ocurrido así. Una vez que esta gigantesca máquina tecnológica se puso en marcha con la ayuda de centros de procesamiento de datos, cerebros de primera clase y código fuente abierto - rápidamente cerrado mediante contratos de confidencialidad NDA [N5] - la necesidad de contenidos se volvió urgente. Cualquier contenido, tan barato como sea posible o, mejor aún, gratuito. La producción industrial de la basura absoluta podía emprender el vuelo con cero costes y superbeneficios para celebridades desconocidas, pero ¿cómo conseguirlo?
Mientras tanto el acceso a la Red se generalizó. Poco a poco las conexiones de banda ancha se volvieron menos asimétricas (en gran parte gracias a las subvenciones y la financiación del déficit por parte del sector público encaminada a cerrar la brecha digital - otra nueva forma de bienestar empresarial). El precio de la conectividad se redujo (aunque no lo suficiente) y la capacidad de subida de datos aumentó. Aquí llega la solución a todos nuestros problemas: que todos los datos de lxs usuarixs (almacenados en sus PCs, ordenadores portátiles, teléfonos móviles, cámaras, etc) sean presa fácil de la apertura al mercado libre, es decir, que se publiquen y sean accesibles a cualquier persona. Aquí topamos con lo que debe ser la más potente arma de distracción masiva jamás inventada [N6], o cómo difundir satisfacción entre lxs usuarixs de la llamada Web 2.0 que albergan un impulso incontenible de publicar, etiquetar, comentar o enlazar imágenes, vídeos, tweets, SMS, suyos propios o de sus amigxs, en el vasto océano de las redes sociales. ¿Y por qué debería todo esto pertenecerles si están siendo alojadas por, digamos, Facebook, Flickr, MySpace, Twitter, Netlog o Youtube? Lxs usuarixs están contentísimxs y emocionadísimxs por tener sobre su mesa y en sus bolsillos el más moderno y caro dispositivo de autocotilleo, que está siempre conectado y tiene GPS integrado. Gracias a él pronto podrán ir de compras y dejarse la tarjeta de crédito en casa y quienes deben saberlo sabrán en efecto que nos gusta, dónde estamos, qué compramos, qué estamos haciendo, con quién. O lo que sea.
Así que ¡bienvenidxs al presente! Pero a diferencia de aquellos tiempos en los que Ippolita gritaba en el desierto del entusiasmo geek que sería preferible no ponerlo todo en Google, ya que eso marcaba el comienzo de una era de dominación tecnocrática, ahora surgen muchas voces en contra de las redes sociales. Se les acusa de robar vidas privadas y de ser el resultado de una falsa ideología revolucionaria. Puede que la propia internet sea un movimiento social en sí, pero desde luego uno muy elitista y plagado de contradicciones [N7]. Como han señalado algunos influyentes comentaristas, Facebook en particular tiene un modelo de negocio basado en la transparencia radical [N8]. Está en la naturaleza misma de Facebook publicarlo todo, como se desprende del desarrollo reciente de sus términos de servicio [N9]. También hay que recordar que los patrocinadores de Facebook son miembros de la Mafia Paypal, mantienen estrechos vínculos con servicios de inteligencia civiles y militares y apoyan a políticos liberales de extrema derecha (a gente que pensaba que Bush padre era moderado) [N10]. Incluso hay alguien en Harvard que se atreve a hablar desde lo alto de su cátedra acerca de una posible burbuja de los medios sociales (social media) y de sus posibles consecuencias económicas. Nadie ha sido capaz de demostrar que los medios sociales impulsan la ventas de productos gracias a la publicidad personalizada [N11]. Sin embargo, incluso lxs fans están empezando a preocuparse por las ambiciones de Facebook [N12].
Ahora está ocurriendo algo peor a Facebook que el surgimiento de un puñado de propuestas contundentes pero bastante minoritarias (The Suicide Machine para la eliminación masiva de perfiles, Diaspora y Lorea para la construcción de redes sociales verdaderamente libres y federadas, así como varias quejas y peticiones presentadas ante diferentes organismos reguladores - famosos por ser incapaces de regularse a ellos mismos): el público empieza a sentirse intranquilo de verdad [N13]. Es exactamente lo mismo que al decir que abrir el código no significa que sea libre y publicar no significa hacer público. Más bien lo contrario, de hecho. Pero para seguir con lo práctico, vamos a continuar indagando en Facebook. Allí vemos exactamente lo contrario de hacer público, ya que todo lo que se publica pasa a ser propiedad exclusiva de la empresa Facebook - vuelve a leer (otra vez más) las condiciones de uso. Pero ¿cómo puede ser eso posible? Bueno, de hecho así van las cosas. En casi todos los casos todo lo que sucede en un sitio Web 2.0 se convierte en propiedad privada de una corporación multinacional. Lo que pasa es que has estado trabajando de forma gratuita para empresas que intentan lucrarse sin que lo sepas y usan publicidad personalizada para contaminarte cada vez más. No te vuelvas a quejar diciendo que no lo sabías.
La situación actual es mala, pero no es nueva, no hemos llegado a ella desde la nada. Si has estado siguiendo los comentarios del mundo de la tecnología sobre iPhone, iPad, Android, Windows7, Facebook y Chatroulette, ya te habrá asombrado la ingenuidad sin límites y por igual de lxs gurús de la red, lxs entusiastas de la tecnología y la gente corriente. Y también se puede escuchar una carcajada amarga que viene desde Italia (excepto desde nuestra casa, al menos desde nuestra perspectiva) donde la videocracia gobierna contra nuestros deseos y dónde está claro que nuestros derechos no serán protegidos por las llamadas instituciones democráticas. Tampoco será con la ayuda de alguna multinacional caritativa cómo se nos brinden gratuitamente la apertura y los beneficios de la libertad.
Lo que era verdad ayer hoy lo es aún más. Y seguro que no somos lxs primerxs en constatar que debemos poder imaginar el futuro para entender nuestro presente mientras recordamos nuestro pasado. Y esto debería ocurrir dentro de un proceso de creación de historia colectiva. La memoria es un dispositivo colectivo, nada se repite de nuevo bajo la misma forma, pero las diferencias se parecen y el caldo de ayer, apenas rancio hoy, bien podría ser servido mañana bajo la apariencia de una innovación radical. Si nuestro mundo mental está mayoritariamente constituido por lo que los anuncios y la televisión nos están diciendo, que se concreta en la libertad de elegir entre 70.000 aplicaciones para el iPhone (si no tienes realmente nada mejor que hacer podrías intentarlo: a razón de diez por día, solo te mantendrá ocupado durante los próximos veinte años), o la oportunidad de tener más de 500 amigxs en Facebook (una cena diaria de unx en unx te permitirá verles a razón de una vez cada dos años), pues bien, tal vez no insistimos lo bastante en la necesidad de desear e imaginar algo mejor.
Puede ser totalmente inútil, pero escribir es divertido - e incluso agradable. Escribir nos hace sentir bien, aunque sea una actividad llena de malentendidos y dificultades y resulte agotador arrancar. Nos quita tiempo la necesidad de ganarnos la vida, pero disfrutamos imaginando líneas de fuga e intentamos expresarlo y buscar herramientas para cumplir nuestros deseos. Escribir es hacer disponible estos deseos a un público compuesto por personas individuales sin hacer uso de un megáfono propiedad de una corporación multinacional intrusiva.
Somos muchxs en la misma situación: no queremos cooperar ni ser parte de la tendencia al “crowdsourcing” [N14] de los medios sociales. Pero no somos parte ni de la “multitud” ni del “Imperio”, que son categorías sacadas del pensamiento hegemónico para identificar clases e intereses y para una organización de la lucha que acabará siempre con (nuevxs) oprimidxs y (nuevxs) opresorxs. No es difícil ver el paralelismo entre el análisis de las redes como una multitud y la teoría de la guerra red (Netwar). Lxs teoricxs liberal-fascistas de la guerra red - especialmente John Arquilla - están muy cerca de lxs izquierdistas de las redes sociales inspiradxs por Negri. La idea básica de ambos es conquistar la hegemonía. Ya sea en la derecha o en la izquierda, la cuestión del espacio reticular de las redes se considera desde una perspectiva polémica: guerra y conquista. Y a pesar de que parezcan situadas en polos opuestos, comparten la misma forma de pensar [N15].
La terminología propia del análisis de redes, incluida la de las redes sociales, está fuertemente militarizada. Y si nos fijamos en los componentes básicos de los ordenadores vemos semiconductores de metal cuya materia primas procede de territorios que sufren un conflicto armado permanente a causa de ellas, por ejemplo África central. La globalización de los mercados significa ante todo la mundialización de la explotación: nuestros instrumentos ergonómicos son producidos por ejércitos de trabajadores industriales en Asia, o más concretamente en China, un país donde lxs trabajadorxs tienen que firmar un documento legal declarando que no cometerán suicidio dentro de la fábrica. Bueno, gracias por hacérnoslo saber, muchachxs. Y mientras estamos comprando el último gadget tecnológico inútil podemos disfrutar de la idea de que unos pocos árboles raquíticos han sido plantados para compensar la descarga de CO2 que supuso su fabricación. Por desgracia también el capitalismo verde es y seguirá siendo un esbozo de sueño imposible, como todas y cada una de las ideologías productivistas.
A pesar de nuestra propia inmersión en este mundo dominado por la tecnología nos gustaría mantener cierta distancia y escribir una etnografía de los tipos de medios de comunicación social. No sobre cómo funcionan (hay manuales prácticos para ello), sino sobre cómo hemos terminado metidxs en esto y cómo ejercer alguna influencia mediante la inyección del caos, la heterogeneidad y la autonomía en ellos. Nosotrxs también estamos involucradxs y comprometidxs (como todo el mundo, en materia de TIC), pero eso no significa que unx tenga que ceder a todo sin tomar en consideración ciertas cosas. En un proceso de alienación que tiene su origen en unx mismx, las deducciones individuales sólo son posibles a partir de una experiencia colectiva. Lxs salvajes somos nosotrxs. Necesitamos partir desde un punto de vista subjetivo y desafiante y no desde la pretensión de objetividad de un observador externo. Afortunadamente el mito de la objetividad académica sólo sobrevive en entornos de vulgarización científica de segunda categoría. Hace más de un siglo las llamadas ciencias exactas y naturales aceptaron el relativismo, es hora de que las ciencias humanas hagan lo mismo. Lo que necesitamos es relativismo radical, tomar distancia de nosotrxs mismxs para entender mejor lo que estamos haciendo, para dar a nuestras acciones una significación concreta a fin de comunicárselo a un dominio público que necesita ser preservado, reconstruido y renegociado sin tregua. En términos de Hanna Harendt: tenemos que desarrollar un discurso que defina nuestras acciones en la investigación [N16].
Así que ya tenemos algunas ideas. ¡Si también tienes ideas, háznoslo saber!
Traducción al español: Bocaextra & Spideralex
-
[N1] Ippolita, Open non è free - Eleuthera, Milano 2005 (descargable en italiano en http://ippolita.net/onf)
-
[N2] cf. GNU project/ definitions http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.html
-
[N3] Ippolita, The Dark Face of Google. Original en italiano en http://ippolita.net/google/ Traducción al inglés (Nettime-l, 2009, sin notas) en http://ippolita.net/files/dark_side_of_google.pdf
-
[N4] Información corporativa de Google: http://www.google.com/corporate/tenthings.html
-
[N5] NDA significa Non Disclosure Agreement, el arma preferida por las empresas de la economía del conocimiento.
-
[N6] Critical Art Ensemble, cf. http://critical-art.net
-
[N7] N+1 magazine (Nueva York), “Internet as a social movement”: http://nplusonemag.com/internet-as-social-movement
-
[N8] Danah Boyd, “Facebook and radical transparency”: http://www.zephoria.org/thoughts/archives/2010/05/14/facebook-and-radical-transparency-a-rant.html
-
[N9] Puede verse la evolución de la privacidad en Facebook (según los cambios en la configuración por defecto) en: http://www.mattmckeon.com/facebook-privacy/
-
[N10] Tom Hodgkinson, “With friends like these…”: http://www.guardian.co.uk/technology/2008/jan/14/facebook
-
[N11] Umar Haque, “The Social Media Bubble”: http://blogs.hbr.org/haque/2010/03/the_social_media_bubble.html
-
[N12] Robert Scoble aka Scobleizer, “Facebook's ambition”: http://scobleizer.com/2010/04/22/facebook-ambition/
-
[N13] Buzzmachine, “Confusing 'a' public with 'the' public”: http://www.buzzmachine.com/2010/05/08/confusing-a-public-with-the-public/
-
[N14] N de las T: Proponemos la escalofriante traducción de crowdsourcing que ofrece la Wikipedia: “subcontratación voluntaria”, es decir, trabajar para una multinacional sin que te lo haya encargado explícitamente y sin contraprestación salarial http://es.wikipedia.org/wiki/Crowdsourcing
-
[N15] cf. Alexander Galloway & Eugene Thacker 'The Exploit' (2007) para una primera aproximación a esta lína.
-
[N16] Hanna Ahrendt, 'The Human Condition' (1958)
-
Acerca del colectivo Ippolita: Se trata de un grupo de investigación formado por hackers de la realidad, un servidor y una comunidad de escritores. Se sitúa en la encrucijada para compartir herramientas y competencias entre los lenguajes escritos así como digitales. Como identidad colectiva (autorías heterónomas), Ippolita también escribe libros copyleft: “Abierto no es libre” (Eleuthera, 2005, disponible en italiano), “El lado oscuro de Google” (Feltrinelli, 2007; disponible en francés, español e Inglés), “Giu le mani gurú dal ”(disponible en italiano), todos ellos pueden descargarse en ippolita.net. Actualmente, Ippolita investiga acerca de lo medios sociales.