El salto: Transitar de la autodefensa digital hacia la infraestructura feminista

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Fembloc, una línea de atención para atender las violencias machistas digitales, es un ejemplo de cómo ir más allá de una estrategia reactiva hacia la construcción de plataformas que permitan una mayor autonomía y soberanía sobre las decisiones relativas a los cuerpos y los derechos digitales

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, desde Atenea Cyborg invitamos a Spideralex, reconocida activista feminista en el ámbito de la tecnología, a presentar algunos proyectos de los cuales forma parte, Red Autodefensa y Fembloc, que buscan no solo denunciar sino también combatir esa violencia en el ámbito digital.

Si usas dispositivos electrónicos y navegas por la World Wide Web, es probable que hayas sufrido los efectos de las violencias machistas digitales (VMD). Quizás las hayas experimentado directamente en tus redes sociales o, de manera más sutil, a través de software espía instalado para controlar tus movimientos; o puede que, indirectamente, hayas sido testigo de estas violencias hacia otras personas con las que compartes espacios conectados. El discurso de odio y las VMD se han vuelto tan frecuentes que muchas personas las equiparan a la experiencia misma de navegar por Internet.

El discurso de odio y las VMD se han vuelto tan frecuentes que muchas personas las equiparan a la experiencia misma de navegar por Internet.

Ahora bien, ¿y si Internet fuera una ciudad con sus calles, plazas, carreteras, edificios públicos y privados, descampados y monumentos? ¿Y si cada vez que la recorrieras para ir al trabajo o socializar recibieses o presenciases agresiones machistas o insultos racistas, un día tras otro? No olvidemos que muchas ciudades de asfalto también facilitan este tipo de violencias, pero reivindicar que la calle sea de todas, de día y de noche, se ha vuelto parte de la agenda feminista de los últimos años. Entonces, si queremos una calle libre de violencias machistas, ¿por qué no ponemos el mismo énfasis en pedir una Internet libre de VMD y discurso de odio? ¿Acaso sentimos que gran parte de Internet y los espacios conectados no son nuestros? ¿O lo que ocurre es que nos parece una demanda inalcanzable? ¿Quizás nos sentimos alienadas de nuestros derechos digitales? ¿O es que no sabemos por dónde comenzar la reconquista de esa ciudad en la que habitan nuestras identidades conectadas?

Gran parte de la Internet que tenemos consiste en espacios conectados diseñados para fomentar discursos y prácticas violentas que afectan de manera desproporcionada a las mujeres, personas LGTBIQ+, activistas y defensoras de DD.HH., personas neurodiversas o con diversidad funcional, trabajadoras sexuales, personas racializadas y personas que son parte de una comunidad o cultura tradicionalmente discriminada. Para todas ellas, las posibilidades de enfrentar VMD o discurso de odio cuando habitan internet se multiplican exponencialmente.

Entonces, ¿quién hace frente a estas violencias, desde dónde y cómo lo hacen? Existen muchos proyectos, iniciativas y experiencias de autodefensa feminista en Internet. Todas ellas conforman una especie de archipiélago más o menos conectado de iniciativas que persiguen una Internet feminista, hecha de estrategias de autodefensa así como de infraestructura autónoma propia donde poder construir, experimentar y mantener espacios conectados más seguros, amables, inclusivos y diversos

Contener tejiendo una red de autodefensa

Invierno de 2018. En algún lugar de Catalunya, a lo largo de un fin de semana, treinta feministas nos encontramos para compartir nuestro trabajo y explicar cómo damos apoyo desde una perspectiva feminista e interseccional, cómo desarrollamos talleres de autodefensa y cómo ofrecemos recursos para identificar y contrarrestar las VMD. Nos convocamos en un momento en el que sentimos la necesidad de tejer redes más fuertes, comprobar si deberíamos consensuar agendas y estrategias, desarrollar y mantener recursos de forma conjunta, crear grupos de trabajo transversales para colaborar. A partir de este primer encuentro, la Red de Autodefensa Feminista Online nace y crece hasta estar compuesta por 12 colectivas y varias activistas feministas individuales.

Pocos días antes de esta reunión, Vox acaba de irrumpir con fuerza en las elecciones nacionales. Al igual que en otros países donde la extrema derecha está ganando terreno en las urnas, su agenda política está marcada por una guerra explícita contra las mujeres, las personas LGTBIQ+, las inmigrantes y las llamadas “ideología de género” y “cultura de la cancelación”. Su modus operandi se basa en la difusión de torrentes de odio y acoso desatados en espacios digitales, plataformas de medios sociales y medios de comunicación. La extrema derecha se solapa con la “manosfera“ en Internet, permitiendo a los supremacistas blancos, los incels, 4chaners, gamergates y trolls patrióticos (voluntarios o asalariados en las granjas de trolls) aprender los unos de otros y replicar estrategias similares para rastrear, acosar y/o silenciar a sus “enemigos”.

Pero ¿qué ha ocurrido desde los años noventa -cuando la World Wide Web tenía cierto potencial romántico de revolución y exploración identitaria- hasta ahora? Entre 2007 y 2014 se dio el salto a la web 2.0 asociado con las nuevas posibilidades de crear y compartir contenidos fácilmente dando pie al “prosumidory al surgimiento de servicios “gratuitos” ofrecidos por unas pocas empresas multinacionales (GAFAM-BATX), lo que hizo que gran parte de la población, las instituciones y la economía pasaran a depender de unas pocas plataformas para la gestión de sus comunicaciones, relaciones e identidades conectadas. En el momento en que nuestros datos y patrones de navegación se convirtieron en mercancías sobre las cuales los oligopolios de la economía digital emergente podían generar dinero, es cuando se gestaron las condiciones para una tormenta perfecta de misoginia y racismo en línea. También hay que recordar que esas empresas tecnológicas fueron creadas por hombres, a menudo con un historial probado de misoginia y sin ningún tipo de agenda relacionada con la defensa de los derechos humanos, y aún menos de los derechos de las mujeres o de las minorías culturales.

En consecuencia, estas plataformas -sus interfaces, algoritmos, condiciones de uso, políticas de privacidad…- están diseñadas a propósito para facilitar la viralidad, la adicción, el sesgo, las burbujas de filtros, la polarización, la discriminación y, para colmo, la mercantilización y monetización del acoso y el discurso del odio en linea. Todos estos elementos hacen muy difícil saber cómo gestionar y denunciar estas violencias, y en general la actitud más común entre las plataformas ha sido la de eludir su responsabilidad al permitir este tipo de violencias. En este punto queremos ser muy claras: Las VMD y el discurso de odio son funciones y resultados directos de la Internet comercial y centralizada. No surgen de la nada o por casualidad, sino que

responden a la lógica capitalista, patriarcal y colonialista de las sociedades en las que vivimos. 

Las VMD y el discurso de odio son funciones y resultados directos de la Internet comercial y centralizada. No surgen de la nada o por casualidad, sino que responden a la lógica capitalista, patriarcal y colonialista de las sociedades en las que vivimos. No cabe duda de que la centralización de la infraestructura de Internet y las empresas que están detrás estas plataformas han permitido que las VMD se conviertan en algo endémico de la experiencia de navegar y expresarse en Internet.

Como bien nos recuerdan una y otra vez las ciberfeministas y hacktivistas feministas, las características sociales y culturales de las personas detrás del desarrollo de las tecnologías, así como sus motivaciones -hacer dinero en lugar de liberar y empoderar- determinan cuáles serán sus efectos. Diseñar una tecnología con un sentido de justicia en mente importa; mantener una tecnología atendiendo a su coste ecológico y social importa. Las decisiones que prefiguran las técnicas son importantes y tienen un profundo impacto en la forma en que los espacios en línea pueden ser habitados. Las supuestas

tecnologías apolíticas y neutrales no existen, solo son mitos que permiten a los ingenieros y desarrolladores dormir por las noches.

Las supuestas tecnologías apolíticas y neutrales no existen, solo son mitos que permiten a los ingenieros y desarrolladores dormir por las noches.

Construir infraestructura feminista

Durante el encuentro fundacional de la Red Autodefensa Online, se decide trabajar en el desarrollo de recursos para afrontar la publicación no consentida de imágenes y vídeos sexuales, una forma de VMD de gran impacto que afecta sobre todo a mujeres y personas LGTBIQ+. Con el fin de ofrecer estrategias de resistencia, el grupo de trabajo logró una adaptación de la pagina web Acoso.Online al contexto legal del Estado español y de la legislación europea en materia de privacidad y datos en línea. Ese portal, creado en Chile en 2017, ofrece diferentes claves acerca de cómo resistir la publicación no consentida de contenidos íntimos: reportar a las plataformas, denunciar ante las instituciones legales, practicar autodefensa digital, abrir conversaciones dentro de las comunidades... Desde su creación, sus contenidos han sido adaptados por grupos feministas a 18 países de América Latina. Este recurso solo se llegó a presentar públicamente en dos ocasiones antes de que empezara el primer confinamiento debido a la crisis del Covid19.

Durante el confinamiento, las VM y las VMD aumentaron exponencialmente alrededor del mundo y muchos servicios presenciales debieron migrar a un entorno online, lo cual planteó una serie de problemáticas acerca de cómo hacerlo de manera segura o quién no tiene acceso a este tipo de atención. Dentro de la Red, diferentes integrantes crean un grupo de trabajo para intercambiar metodologías de facilitación y migrar talleres de autodefensa feminista a entornos online. De forma complementaria, otro grupo de trabajo se crea para proporcionar apoyo voluntario y confidencial a personas que enfrentan VMD. Para ello, se crea un formulario en línea para poder ponerse en contacto con la Red. La infraestructura técnica se autogestiona también desde la Red y consiste en un conjunto de herramientas en línea instaladas en Maadix, un servidor seguro y feminista. Se utilizan nextcloud, etherpads y decks para el trabajo de desarrollar y compartir recursos internamente, una instancia de Big Blue Button y una sala en Jitsi para las videoconferencias. Finalmente, se desarrolla una página web estática, lo que la hace más ligera, más fácil de cargar para personas con mala conectividad y menos propensa a ataques de defacement, por ejemplo. También se incluye un botón de salida rápida: un protocolo estándar para cualquier sitio web orientado a personas que puedan estar enfrentando VMD.

Las comunidades que trabajan en temas de seguridad digital y autodefensa feminista para activistas y defensoras de los derechos humanos suelen recomendar herramientas de software libre, ya que estas son las únicas que ofrecen a sus usuarias la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software. Además, el software libre -contrariamente al software propietario- puede ser auditado. Esto significa que su código puede ser revisado por terceros que comprueben que esas herramientas realmente hacen lo que dicen hacer, que no tienen puertas traseras y/o que no están recogiendo datos y vendiéndolos a terceros. También es importante tener en cuenta que la mayoría de las herramientas de seguridad digital basadas en software libre o código abierto pueden utilizarse en sistemas operativos Windows, Mac o Android. De hecho mucha gente utiliza herramientas de software libre sin saberlo, como por ejemplo el navegador Firefox.

La información, el apoyo y el soporte que pueden brindar personas desconocidas desde la distancia puede cambiar o incluso salvar vidas. A menudo, estas líneas de ayuda o atención surgen de manera orgánica e informal por parte de personas y colectivas que se autoorganizan para aportar soluciones, servicios, atención y cuidados. La idea de crear una linea de atención feminista se cuece dentro de la Red Autodefensa a raíz de intercambiar y localizar recursos, buscar iniciativas ciberfeministas en otros lugares del mundo y, finalmente, armar un grupo de trabajo para encontrar formas adecuadas de apoyar desde la distancia a personas que enfrentan VMD.

Al mismo tiempo, Fembloc surge del confinamiento y se inscribe dentro del panorama global de “helplines feministas”. Las feministas están creando infraestructuras para sistematizar el apoyo y solidaridad hacia las personas que enfrentan VMD, cubriendo el vacío dejado por el mercado y las plataformas, por un lado, y las instituciones y circuitos de atención por otro.

Las feministas están creando infraestructuras para sistematizar el apoyo y solidaridad hacia las personas que enfrentan VMD, cubriendo el vacío dejado por el mercado y las plataformas, por un lado, y las instituciones y circuitos de atención por otro.

En nuestro estudio internacional de líneas y modelos de atención [1] pudimos analizar 32 líneas de atención a VMD, de las cuales 19 se han creado entre 2015 y 2019 y 4, entre las cuales se encuentra Fembloc, han sido creadas en plena pandemia. Estos números no son de extrañar, ya que estas líneas de atención son una respuesta al aumento considerable de las VMD y su impacto en nuestras sociedades. Al mismo tiempo, su reciente aparición implica que la “escena” es aún relativamente joven y se encuentra en un proceso de desarrollo, testeo y aprendizaje respecto a cómo ofrecer servicios de atención desde la distancia o cómo saber lo que funciona mejor para sus usuarias y para ellas mismas.

Otro factor crucial para la creación de Fembloc ha sido poder contar con un fondo europeo [2] para crear la línea con todo lo que ello implica: estudio sobre los aspectos legales, técnicos, políticos y sociales que confluyen en su creación; desarrollo de la documentación técnica y la infraestructura necesaria; formación del equipo; implementación de un piloto de varios meses para  dar a conocer la línea; valoración de impactos; identificación de los aspectos que requieren más trabajo; construcción del circuito de atención a VM para facilitar derivaciones entre Fembloc y los diferentes servicios existentes; etc. Pasamos ahora a detallar las características principales de la línea de atención: qué tipo de violencias se atienden, a quién se da apoyo y qué principios rigen el acompañamiento que se ofrece desde la línea.

Un modelo de acompañamiento feminista, interseccional y holístico

Las VMD, que son en realidad un reflejo de las violencias machistas tradicionales, incluyen todo tipo de violencia facilitada, amplificada o llevada a cabo a través de las TRIC (Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación) como el ciberacoso, el control y la vigilancia, las amenazas, el acceso ilícito, la violación de la privacidad, el discurso de odio, los insultos relativos a la apariencia física, la divulgación de imágenes íntimas, el incumplimiento de restricciones de comunicación, la grabación de eventos sexuales sin consentimiento, el doxing o la difamación. Sus impactos pueden afectar a la salud física y mental, las oportunidades educacionales, económicas o laborales, las relaciones sociales, la participación política y la libertad de expresión, así como vulnerar el derecho a la privacidad y la seguridad de las personas. El modelo de intervención tiene la finalidad de analizar los efectos que pueden provocar las VMD en una persona o colectivo para incidir de manera holística en su proceso de respuesta y de recuperación de las diferentes dimensiones afectadas.

Las VMD son un reflejo de las violencias machistas tradicionales e incluyen el ciberacoso, las amenazas, la violación de la privacidad, el discurso de odio, el doxing o la difamación.

Este modelo parte de la consideración del carácter estructural y multidimensional de las VMD, que hace necesario un abordaje de diferentes aspectos como los sistemas de atención y prevención presentes en el circuito y los distintos territorios. De este modo, nos articulamos en un trabajo en red e interdisciplinario para intervenir de manera integral y holística en el proceso de autodefensa y empoderamiento -o de respuesta y recuperación- de las personas que piden apoyo.

Desde la línea de atención se puede dar un apoyo puntual, si la persona tiene una consulta específica a la que se puede dar respuesta en una sola llamada; o se pueden dar procesos de acompañamiento durante varios días, semanas o meses. De hecho, a menudo los casos de VMD requieren de un seguimiento a medio o largo plazo para poder encontrar procesos que solucionen sus efectos y permitan restaurar la salud, dignidad y confianza de la persona que las ha sufrido.

Por todo ello, nuestro modelo de abordaje y atención de las VMD tiene una perspectiva feminista interseccional que siempre explora la intersección entre los diferentes ejes de desigualdad y opresión, teniendo en cuenta múltiples factores: edad, racialización, diversidad funcional, neurodivergencia… Esta perspectiva se ve complementada por los otros principios básicos que vertebran Fembloc: una mirada holística que aúna la seguridad digital, la seguridad física y el bienestar psicosocial; un enfoque interdisciplinar para el que se necesitan equipos compuestos por tecnólogas, psicólogas y juristas; un trabajo en red coordinado con diversos agentes del circuito de atención a violencias; una atención en línea dotada de una infraestructura tecnológica que garantiza la seguridad y confidencialidad tanto de la persona que contacta a la línea como de las personas que componen el equipo de atención; y la documentación y difusión de estrategias mediante repositorios de acceso público al servicio de la ciudadanía.

Todo aquello que vivimos en internet y las redes sociales también es real y, por tanto, los riesgos que tenemos en los espacios virtuales pueden trasladarse al espacio físico y afectar a nuestro bienestar y salud emocional.

Retos para el futuro

El primer reto de Fembloc es ahora el de encontrar fondos para seguir funcionando como una linea de atención que pueda seguir ofreciendo un modelo de acompañamiento feminista, interseccional y holistico. Si no lo consiguiera, volvería a transitar hacia el espacio más informal de las redes de autodefensa para poder seguir dando apoyo desde allí en la medida de sus posibilidades. Los otros retos tienen que ver con la evolución de las VMD, que requieren una formación constante del equipo, mantener y gestionar las infraestructuras que permiten el registro y análisis de datos, combinar la atención en línea con instancias de atención presencial, seguir construyendo lazos de confianza para una trabajo en red coordinado con el territorio y, finalmente, mejorar las estrategias de comunicación para llegar a todos los sectores de la población.

La autodefensa es una vía hacia una mayor autonomía y soberanía sobre la decisiones que atañen a nuestros cuerpos y nuestros derechos humanos y digitales.

Son muchos retos, pero esperamos que compartiendo el relato acerca de cómo hemos ido gestando esta infraestructura feminista podamos multiplicar los apoyos y colaboraciones con Fembloc. Este relato nos recuerda que, frente al vacío creado por la falta de respuesta de las plataformas y de las instituciones, encontramos de nuevo a la sociedad civil creando soluciones y poniendo las cuerpas para hacer frente a estas violencias. Ante la experiencia cotidiana de violencia sistémica y estructural, muchas mujeres, feministas y colectivas cuyos públicos son especialmente vulnerables a las VMD, están apostando por la autoorganización para crear redes de información, apoyo y solidaridad que permitan romper la sensación de aislamiento, culpabilidad o vergüenza  experimentadas por las personas que enfrentan VMD y/o que buscan información acerca de sus derechos y, especialmente, sus derechos digitales. Con el caso situado de esta linea de atención feminista, podemos ver cómo se transita desde espacios en los cuales se tejen redes de autodefensa hacia la construcción de infraestructura feminista. Fembloc surge de una red compuesta por feministas que apuestan por la autodefensa como una vía hacia una mayor autonomía y soberanía sobre la decisiones que atañen a sus cuerpos y derechos humanos y digitales.

[1] HACHE, A;  ALFAMA, E; SERVICIOS Y LINEAS DE ATENCIÓN QUE DAN APOYO A PERSONAS QUE ENFRENTAN VIOLENCIAS MACHISTAS DIGITALES: MAPEO INTERNACIONAL DE LOS MODELOS DE ATENCIÓN, 2022, Disponible: https://fembloc.cat/archivos/recursos/6/implementation-studydef.pdf

[2] Proyecto “e-GBVhelp! (FemBloc), realizado por Calala Fondo de Mujeres, Universitat de Barcelona y Alia/Donestech con el apoyo de la UE y su programa Rights, Equality and Citizenship Programme (REC).

Las Jornadas FemBloc se celebran los próximos días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre, y son una ventana a todo el trabajo que colectivas y activistas ciberfeministas están llevando a cabo para hacer del espacio digital un lugar libre de violencias machistas. Encontrarás toda la información y enlaces para apuntarte aquí.